Desarrollo infantil de la lectura



El comienzo del interés por la lectura aparece en el manejo de libros y grabados por el niño pequeño, su afición a contemplar e identificar las ilustraciones y su deseo de que le relaten y le lean cuantos. Muchos niños muestran interés por que “les lean”, aún antes de que puedan comprender las palabras; al parecer, la corriente de sonidos y los cambios en la expresión facial y la inflexión vocal llaman su atención (y la lectura es sin duda tanto más atractiva si están sentados cómodamente en las rodillas de la persona que lee). Los niños manifiestan de este modo su interés por uno u otro aspecto de la lectura antes de cumplir los dos años de edad y a veces antes de cumplir el primer año. El interés por la lectura surge de experiencias que se remontan a la primera infancia.

            Cuando el niño ha aprendido a leer, sus actividades e intereses con respecto de la lectura muestran ciertas tendencias relacionadas con la edad, tanto en la cantidad de lectura como en la variedad de los temas leídos. Sin embargo, dentro de cada edad hay grandes diferencias individuales, y con frecuencia es difícil determinar hasta qué punto la costumbre y lo que es asequible a los niños influyen en los intereses de éstos. Entre las tendencias observadas se hallan las siguientes: con anterioridad a los cinco años de edad, muchos niños manifiestan afición a los relatos sencillos y verdaderos de las cosas que ocurren en el ambiente cotidiano, cuentos de animales y de la naturaleza, versos y rimas y cuentos ilustrados con grabados de los que pueden hablar con una persona mayor. Muchos niños, ya a los tres o cuatro años de edad, se sienten fuertemente atraídos por los libros de “historietas” y piden que se los lean, aunque es evidente que no pueden comprender las palabras ni tener una idea clara del desarrollo de la acción.

            Durante el período de la escuela primaria, el interés de los distintos niños por la lectura difiere ampliamente, y esto depende en parte de factores como las diferencias en inteligencia, los materiales de que se dispone y el estímulo que aportan los compañeros y los mayores del niño. En un estudio realizado por Duna (1921) se pone de manifiesto que los intereses en el nivel de la escuela primaria no son muy especializados. A los niños les gustaba la sorpresa y el argumento; los cuentos sobre animales atraían mucho a los varones, y los referentes a los niños y a experiencias familiares interesaban mucho a las niñas. No se hallaron pruebas de que los niños en la edad de la escuela primaria estuvieran en una “edad de pura fantasía” o de que las leyendas y narraciones populares constituyeran para ellos, como género, los materiales más interesantes.

            Con el aumento de la edad se produce un interés mayor por las aventuras peligrosas, sobre todo en los niños varones. Los relatos realistas sobre animales ejercen también gran atracción. Durante los años de la escuela primaria, las niñas tienden a mostrar más interés que los niños por los cuentos sobre la vida hogareña y los acontecimientos domésticos, y se interesan por los amoríos antes que los varones. En un estudio de niños de cuarto, quinto y sexto grado, Lazar (1937) observó que ejercían considerable atracción los siguientes elementos: la aventura, la acción, la excitación, las emociones, el misterio, el realismo, la incertidumbre, la vida infantil, la travesura graciosa, la vida animal y la naturaleza, el comportamiento noble y valiente, los deportes, los aviones y otros inventos. Hacia la edad de la escuela secundaria inferior y la escuela secundaria superior una cantidad creciente de niños manifiesta interés por la historia, la biografía y libros y artículos de revistas que se refieren al ambiente social y natural. Las niñas muestran más interés que los niños por la literatura novelesca sentimental de tipo adulto, pero es probable que tanto niños como niñas digieran alegremente materiales novelescos que deforman las realidades y plantean situaciones imposibles. Además de esas tendencias se observa un gusto mayor por los temas jocosos y son probables también algunas lecturas relacionadas con ocupaciones favoritas, la manera de hacer cosas, etcétera (Gray, 1939).

            En un estudio realizado por R.L Thorndike (1941) se investigaron los intereses de los niños respecto de la lectura por medio de una lista de títulos ficticios (pero muy verosímiles), acompañados por breves anotaciones. La lista incluía tanto literatura novelesca como asuntos tomados de la realidad, con temas como aventuras y hechos misteriosos en los que intervenían niños y niñas, animales y hadas, amoríos, deportes, ocupaciones preferidas, el mejoramiento de sí mismo, la historia y los viajes. En las preferencias de niños y niñas había más diferencias que entre las de niños menores y mayores o inteligentes y torpes. Los niños más inteligentes tenían intereses parecidos a los mentalmente inferiores que tenían dos o tres años más de edad. Esta mayor madurez del interés por la lectura en los niños más inteligentes se ponía de manifiesto no solo en relación con temas doctos o librescos, sino también en relación con otros temas como los de misterio y aventura. Dentro del mismo sexo había algunos títulos cuya popularidad se diferenciaba mucho en los distintos niveles de edad, pero eran muchos los que atraían tanto a los menores como a los mayores. De los diez títulos que atraían más a los niños corrientes de diez años, cinco seguían figurando entre los principales para la edad de quince.


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