Muñecas suecas
En Suecia cuando una joven está para casarse, sus amigas se reúnen para hacerle una colcha. Cada una toma un trozo cuadrado, de género acolchado rico, borda en él su nombre; y cuando todos los trozos están bordados, se unen para formar la colcha, que es para la novia un hermoso recuerdo de sus amigas.
Ya se comprenderá que esta costumbre ha de variar, según las diversas regiones de Suecia; pero el traje para vestir la muñeca que hemos descrito merece ser conocido. Lleva esta muñeca el nombre de Greta; viste una camisa blanca de fina muselina con cuello bajo, en el que se reúnen los pliegues; chaleco encarnado, con botones dorados, hecho de seda encarnada con franjas negras. Si no se tiene a mano este tejido de seda, se hace con un trocito de seda encarnada, en la que se cosen unas tiras negras de estambre. La chaqueta se hace de paño verde oscuro, y se borda bien con triángulos y líneas; los triángulos van llenos y las líneas los contornean; el bordado se hace con lana negra. Lo más fácil es cortar primero el género y bordado, y luego, coserlo. El forro puede ser de museo lino o seda. La falda se hace de paño negro con una orla de paño también, encarnado.
Esta muñeca de vestir tiene un delantal de paño azul oscuro, y en él se advierten una rayas blancas que pueden figurarse con una hebra de algodón de dicho color, pasadas casi por la superficie del paño. Las puntadas del bolso van al descubierto y forman puntos blancos o cruces a lo largo del borde de las formas redondeadas.
El gorro es de raso encarnado con flores amarillas y azules y hojas bordadas. Por delante es puntiagudo, y por detrás abierto, para dejar ver bien el pelo para peinarlo mejor. Los suecos tienen gran afición a los bordados, como puede verse en este traje, tan cargado de ellos. Los zapatos son negros, con lengüetas y hebillas; y las medias blancas.
Dolores, la muñeca española
La muñeca española es una muñeca alta y graciosa; las mujeres españolas son célebres por su belleza y tienen ojos negros y brillantes, de modo que hemos de procuramos una muñeca de estas cualidades. Además, debe tener abundante cabellera, para peinarla con moño alto.
Aquí repetiremos que este traje sólo se usa entre los campesinos de algunas regiones; es el que llevan en los días de fiesta las muchachas de trece a quince años. Lo más característico del vestido es el chal de colores vivos, y con fleco de seda negro.
Tómese un pedazo de seda de chillones colores, estampada, por ejemplo, de fondo naranja con flores encarnadas y verdes, o de fondo rosa con flores carmesí, granas y azules. Se cose el fleco de seda alrededor, y tendremos hecho el chal. Se dobla en punta y se le pone a la muñeca sobre los hombros cruzándoselo por delante y atándoselo flojamente por detrás. El fleco es espesito y largo, en proporción al tamaño del chal, y cada hebra de él lleva un nudo o dos por la parte de la orla.
La desnuda garganta debe adornarse con uno o dos hilos de cuentas rojas. La falda debe dejar al descubierto los tobillos; es de vuelo, con un volante de frunces. Las medias son blancas; los zapatos negros, lindamente cruzados en las tibias, y que pueden figurarse con cintillas negras de seda o terciopelo. Se fija una en cada lado del zapato, y luego se cruzan sobre la pierna dos veces, y quedarán como se ve en la lámina.
El delantal del vestido de algodón es de listas de diversos colores, blancas y encarnadas, o verdes y rojas, o bien rosas y moradas. El peinado es un detalle importantísimo; se le hace un moño alto, y se le sujeta con una gran peineta de concha, visible por delante.
Si no halláramos una peineta a propósito, la haremos nosotros fácilmente; se toma una peineta vieja que se haya desechado por faltarle alguna púa; se la corta con un cortaplumas afilado, se alisa el corte con papel de lija, y ya está lista para ponérsela a la muñeca.
Inútil nos parece añadir que la mantilla, prenda genuinamente española, no se le puede poner a esta muñeca de vestir tan pueblerina; la mantilla no se lleva con el traje que viste Dolores.
La muñeca armenia
El color de los armenios es algo aceitunado; el pelo negro fácil de peinar; los ojos oscuros y de largas pestañas en las mujeres. Aunque de facciones algo alargadas, son tenidas por hermosas. La armenia que repre-sentamos en la lámina es una jovencita aguadora, que acarrea el agua en el bonito cántaro cotaro que, colgado de una cuerda, lleva a la espalda.
En Armenia hace calor; por eso el traje de Sara, es de algodón y la falda holgada y de grandes plegados en su ancho vuelo. Queda algo corta y deja ver los pies descalzos y los tobillos. El género es sencillo, negro con rayas blancas cruzadas; el corpiño, del mismo género y unido a la falda, es también sencillo y tiene mangas anchas y largas, que terminan en las muñecas con puños lisos. No tiene cuello y se abrocha por delante con unos cuantos botones.
Encima del traje lleva una especie de túnica de una pieza, de la misma hechura que el traje, pero con las mangas cortas hasta el codo, y la falda más corta que la del traje. Tanto las mangas como la falda de esta ropa, que es de color azul oscuro, terminan con un ribete del mismo género. Encima lleva un delantal que tiene mucha tela, pero con tan apretados frunces que apenas cubre el delantero del vestido; es de algodón blanco, y lleva alrededor una cenefa ancha de género azul o negro estampado.
El tocado de esta muñeca de vestir es muy sencillo; un pañuelo encarnado que se hace con un trozo de tela del mismo color, liado a la cabeza.
Muñecos holandeses
Su traje cómodo y abrigado, es bien fácil de hacer. Sus pantalones anchos, que le llegan hasta el tobillo, .se cortan muy holgados, de paño azul oscuro. La chaqueta es de color gris oscuro, abotonada hasta el cuello, por donde se ve salir el del chaleco de listas encarnadas que lleva debajo. En la cintura usa como adorno dos botones de plata de gran tamaño, a veces tan grandes como platillos; pero los niños no los llevan mayores que medio peso.
El chaleco encarnado se sujeta en el cuello con dos botones dorados; los de la chaqueta son plateados. Los botones son las alhajas de los muchachos holandeses, y parte muy importante de su vestimenta.
Muñeca india
El cuello, mangas y orilla del corpiño lucen una cenefa menuda de color escarlata. A las indias les gusta sobremanera adornar un traje con colores chillones. La falda se hace del mismo género, muy holgado y con muchas tablas que se reúnen en la cintura, y corta lo suficiente para dejar el tobillo al descubierto. El resto del traje se compone de una tira ancha de género, con una cenefa encarnada; esta tira se pone en torno de la figura y sobre la cabeza, sirviendo así de manto y de sombrero. Se la sujeta por un extremo en la cintura, se la pasa por la espalda hasta llevada a la cabeza, y de ésta desciende sobre el hombro izquierdo, y sobre el pecho, donde lo sostiene la muñeca de vestir con la mano izquierda.
Esta muñeca lleva muchos brazaletes, y ajorcas en los tobillos, las cuales tintinean cuando anda. En el cuello lleva una alhaja de esta clase, sujeta con un resorte y cierre en los extremos. Sus pendientes son tan pesa, dos que se los sujetan con unas cadenillas colgadas a las orejas; se hacen con grandes aros de arcilla y mientras ésta está blanda se le incrustan, gran número de cuentas de colores brillantes, siguiendo dibujos circulares o diamantinos.
La cabellera de la muñeca es negra brillante y lisa; se le parte en dos y se le baja. en ,ambos lados por detrás de la cabeza, hasta sujetada en la nuca sin ponerle horquillas. El color de la muñeca es moreno, casi rojizo terroso; sus ojos tienen color negro.