Disfraces infantiles: cuándo hacer el disfraz o ir a una tienda de disfraces para niños



Los disfraces en la infancia tienen un lugar importante en el desarrollo de la imaginación de los niños.La etapa de los llamados juegos de representación (“Juguemos a la mamá y el papá”; “Juguemos a que yo era la maestra y ustedes los alumnos”) empieza alrededor de los 3 años. Pero el placer de transformarse en otro através del disfraz aparece antes.

 

Disfraces según la edad del niño

 

Por ejemplo es típico que los niños pequeños finjan ser animales: rugir como un león, croar como una rana que ya a los dos años practican con pasión.Pero lo que más les gusta  a los niños es copiar a los adultos.

Con frecuencia los sorprendemos repitiendo gestos y actitudes que nos han visto a nosotros muchas veces. Y descubrimos de pronto cuánto les gusta jugar con nuestras cosas, probarse nuestra ropa, robar el perfume de la mamá o el papá, sacarle el maquillaje a mamá y maquillarse.

Al principio, la diversión está sobre todo en el simple hecho de colgarse prendas unas sobre otras, sin una intención determinada. Pero a medida que se acerca el tercer cumpleaños, y a partir de éste, estos juegos del disfraz evolucionan y los niños pasan de ponerse cualquier cosa por que sí a seleccionar atuendos con sentido (disfrazarse de pirata,  disfrazarse de mamá). Con el paso del tiempo, los disfraces se van haciendo cada vez más elaborados y los niños empiezan a compartir el juego con otros nenes de su edad, comenzando la sociabilización que es algo fundamental para el sano desarrollo del niño.

Al disfrazarse el niño además de divertirse y pasarla bien, también desarrolla su creatividad, estimula su lenguaje, le permite ensayar distintos roles y conocer así mejor el mundo de los adultos. También disfrazarse ayuda en el desarrollo de la destreza  manual del niño, al tiempo que aprenden a vestirse y desvestirse solos, sin ayuda. Esto también ayuda al desarrollo de su independencia. El aprender a vestirse y desvestirse solo es un paso más de autonomía y madurez en el niño.

Para fomentar el juego de disfrazarse tan ventajoso por las razones antes mencionadas, basta con dejar a su alcance un buen surtido de telas, ropa y complementos para que los combinen a su manera. No hace falta gastar en disfraces caros, ya que limitan mucho las posibilidades del juego. Es preferible aprovechar las prendas y los accesorios que desechamos los adultos por viejos o por pasados de moda: camisas y corbatas de papá, vestidos, cartera y zapatos de mamá, hasta maquillaje que ya no usamos para que no nos roben el nuestro. Los accesorios les encantan como por ejemplo: pañuelos, collares, pulseras, bufandas, gorros, sombreros, anteojos (sin aumento u obscuros), guantes, etc.

En las tiendas como jugueterías y negocios de cotillón suelen tener accesorios y complementos vistosos que no solemos tener en cas tales como bufanda de plumas, pelucas de colores,  aros de clip, un antifaz, un sable de plástico, un sombrero de bombero o de policía, etc.

Una buena idea es tener un baúl, o un cesto grande, o una caja para guardar los disfraces y todos los accesorios. Habrá que ubicarlo en un lugar de fácil acceso para los niños y darles libertad para usarlo cuando ellos así lo deseen.

Cuanto más sencillos sean los ropajes que utilizarán para disfrazarse mejor será, así podrán disfrazarse ellos solos. Aún no saben atar cordones, abrochar botones, ni subir cierres, por lo que será de más utilidad la ropa sin mangas, para echársela por encima o pasarlas solo por la cabeza, como por ejemplo capas, fulares, collares, etc.
También hay que asegurarse de que en el baúl o caja de los disfraces no haya objetos peligrosos tales como por ejemplo collares de cuentas que se puedan romper. Ya que pueden llevarse las cuentas a la boca y atragantarse. O aquellos objetos con los cuales se puedan lastimar, como por ejemplo broches prendedores.
Las prendas largas se pueden cortar para que no se tropiecen. Y vigilemos sus pasos (que no suban y bajen escaleras con los zapatos grandes puestos) cuando se calcen nuestros zapatos con o sin taco, ya que les quedarán grandes y pueden caerse.

 

Disfraces para niñas:

La niña en cambio prefiere en general juegos más tranquilos: juega a las visitas, prepara el té, juega con muñecas, finge relaciones sociales, entra con sus juegos en un aprendizaje de los rasgos femeninos con los que se identificará con su mamá. Por eso la ropa de las mamás suele ser para las niñas el disfraz ideal
Otro disfraz que les encanta a las niñas es el de princesa o hadas. Dependiendo de cual esté en pantalla grande o chica en el momento. Estos disfraces más elaborados, si la mamá no los puede confeccionar, se encuentran en las jugueterías, o casas de cotillón.

Nosotros podemos darles una mano para fabricarles por ejemplo disfraces de las Mil y Una Noches o de Aladino, con una túnica con un pañuelo, colocarles una coronita, o abrocharles las sandalias, aunque es mejor que prueben hacerlo solos.

Disfraces para varones:

El niño se deleita con juegos de conquista, de misterio, de acción. Por eso los disfraces ideales para ellos son por ejemplo el de Batman, hombre araña, Ben 10, Sportacus, u otro héroe que esté de moda en el momento
 Pistolas, escopetas, revólveres son un complemento para los disfraces de niños (aunque existen corrientes que no recomiendan este tipo de objetos para los niños)

 

 


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